No me digas que te odio, que me duele en el alma que siquiera lo pienses. No te odio, nunca he sentido eso por ti, jamás. Me dices que soy exigente contigo, más que con la otra parte. No es así. Yo no te pido nada, llevo mucho tiempo sin pedirte nada. Ni a ti ni al otro.
Sé que no confías en mí, me duele. No te he dado motivos para ello. No sé qué se te pasa por la cabeza cuando me lo dices, eso de que no confías en mí, que piensas que te miento. Desde aquél día, el día que me pillaste la mentira, esa que fue el error de mi vida, no te he vuelto a mentir…sé que no te puedo engañar, se me olvidó como mentir, ya no sirvo para eso.
Me gustaría que apostaras por mí, que he cambiado mucho porque ya no soy una niña, dame por favor un voto de confianza. Yo confío en ti. Me lo debes porque te lo demuestro, no soy mala.
Me dueles tanto, lo que pienses de mí es importante, no creo que te haya fallado y si lo hice o lo he hecho, perdóname. Perdóname por eso que te oculté y que al final te he confesado. No te mentí, sólo que no te lo conté. Me pidió que no te lo contara por temor a tu reacción, aunque claro, tú ya lo sabías.
No te odio, nunca te he odiado. Sólo he llegado a sentir rabia por aquello que pensaba que me habías quitado, aquello por lo que he luchado tanto y he ansiado toda mi vida. Quería un hogar, un lugar donde ubicarme, donde sentirme cómoda y donde tener lo mío, lo que he conseguido hasta ahora. Incluso los días que estuve sin hablarte, sin verte, sin nombrarte…pensaba en ti, a cada instante, porque eres mi vida. Sin ti no sé lo que haría, me volvería loca, me moriría.
Bastó una explicación, una razón que me dieras para comprenderte, para saber cómo te sentías. Pero no me digas que te odio porque me estás hiriendo. No te miento, créeme.
Seguiré como siempre, nunca te fallaré, lo haré lo mejor que sepa siendo cariñosa y entregada. Yo me merezco lo mismo de ti…y tú…te mereces ser feliz y estar tranquila. Te quiero mucho, muchísimo, créeme.
Por un momento pensé que lo escribía yo disculpándome con “S”, pero he visto que no era mi blog, que no era mi mundo, sino el tuyo, ese en el que Málaga predomina, en el que el Sol (aquí quema) es tan bello como su costa.
Si es reciente (o no) tienes todo mi apoyo, ya sea por aquí o por otra vía.
Un abrazo, Elisa.
Es reciente, de ayer mismo. Gracias.
Si así no te perdona… pero te perdonará, no tiene más remedio, al leer esas sinceras palabras… esas bonitas palabras.
Un abrazo,
Miguel, ella no busca un perdón mío, no sé lo que busca en realidad. Ella querrá que yo me posicione hacia su lado; tiene mi apoyo, no le hace falta que haga balance.
No sé si me entiendes, pero es que yo no sé explicarme mejor.